El futuro es hoy

Roberto Ramírez
17 de Febrero 2017, 06:00 a.m.
El futuro es hoy

Foto: Especial

El mercado automotriz ofrece actualmente tecnologías que recientemente eran consideradas como 'del mañana'

Monterrey.- No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto", Albert Einstein. 

Autos que se estacionan solos, que aceleran y frenan por sí mismos; con cámaras de 360 grados, con navegación satelital. Autos que no contaminan: híbridos, eléctricos. Autos que prácticamente se manejan a sí mismos. Todo esto sonaba, hasta hace no mucho, a futuro. Un futuro que, empero, ya está aquí.

Y es que si en nuestra juventud la generación X acaso soñábamos con estas tecnologías, o las veíamos en películas de ciencia ficción, los Millennials las tienen a su alcance, y tiene sentido, porque por alguna razón ellos cada vez quieren manejar menos. El caso es que lo que concebíamos como "autos del mañana", hoy son una realidad. 

Marcas de lujo como Volvo ofrecen desde hace algunos años autos con sistemas como el monitoreo de punto ciego (Blis), o el autofrenado para evitar colisiones por alcance o atropellamientos a bajas velocidades (City Safety); no obstante, la tecnología se ha democratizado y ya permeó a las marcas de volumen, así que actualmente se puede comprar un Ford Focus o un Volkswagen Golf que se estacionan solos, o que se apagan en los altos para ahorrar combustible.

Otros fabricantes premium como Audi ya han demostrado en pruebas que los autos autónomos son efectivos, incluso a alta velocidad con un RS7 guiado por cámaras, sensores y radares alrededor de un circuito.  

Incluso Google trabaja en su auto autónomo.

Tesla, marca de autos eléctricos muy avanzados ya ofrece tecnología autónoma en sus vehículos de serie y ha pagado el precio que implica ser pionero  al haber fallecido en Florida un "conductor" de un Model S que operaba en modo completamente automático, hecho que puso en evidencia que aún falta pulir un poco esta técnica y que la supervisión del ojo humano es irremplazable, por lo menos de momento.

Paradoja tecnológica

¿Quién quiere un Porsche o un Ferrari que se maneje solo? Una pregunta tan válida como realista si atendemos la dirección que vertiginosamente está tomando la industria automotriz. Mi respuesta es: yo no. 

Si bien el automóvil fue creado para satisfacer una necesidad de transporte, su imparable evolución ha derivado en la creación de máquinas que más allá de cumplir con llevarte de un punto A a un punto B, son considerados vehículos para la emoción, disparadores de placer. Tal es el caso de marcas como la alemana Porsche y la italiana Ferrari.

En ese sentido resultaría contradictorio el hecho de que incluso dichos fabricantes de autos 100 por ciento deportivos fueran arrastrados por la corriente tecnológica hacia ese lugar común en el que podrían convertirse los automóviles autónomos. 

U otra pregunta prudente es si algún padre o madre confiaría al 100 por ciento la seguridad de su familia a una máquina que se conduce sola. Como siempre, el tiempo es más sabio que el hombre y nos dará la respuesta, pero no olvidemos que el futuro siempre está a la vuelta de la esquina.