¿Qué es el amor?

Homero Ontiveros
10 de Agosto 2017

Homero Ontiveros

Cuando estaba por ingresar a la escuela preparatoria mis padres me llevaron a comprar ropa a las extintas “Fábricas de Francia”. De lo que más me acuerdo es una camisa blanca con figuras geométricas a la espalda. La escogí porque me habían llamado la atención las formas y los colores de esa figura, me daba la sensación de algo artístico.

Entré a clases y, en algún momento del año, una de mis maestras, quien influyó para que yo estudiara Ciencias de la Comunicación, me dijo que le gustaba mi camisa de Kandinsky. No sabía de qué me hablaba y le pregunté a qué se refería. Me dijo se trataba de un pintor ruso, hacía arte abstracto y era muy importante en la historia del arte. En aquel entonces aún no existía el internet como tal, pero conocí más de sus obras por un libro que ella me mostró días después.

La camisa duró poco tiempo de tanto que la usaba, pero el nombre de Kandinsky nunca se me olvidó. Me gustaba saber que traía una camisa con la obra de un artista importante y que ninguno de los alumnos conocía. No se trataba de usarla por una moda, sino de ser auténtico, sobre todo en la etapa de la prepa, donde algunos o muchos queremos ser diferentes.

Es mi segundo día en Madrid y volví a visitar la exposición permanente del museo Thyssen Bonarmisa. Soy de los que no tengo problema en pasar el día entero viendo obras, sobre todo si se trata de piezas mayores, como las que ahí se encuentran. Al llegar a la obra “En el óvalo claro” de Kandinsky hubo una emoción muy grande: es la imagen que traía mi camisa. Inmediatamente vinieron recuerdos de aquella época preparatoriana y, junto a ellos, una marea de sensaciones del pasado. No sólo se trataba de recordar, sino de sentir el pasado. No sé qué quiso decir Kandinsky en su obra pero no importa. Para mí significa muchas cosas: las primeras bandas con quien toqué, el campeonato de futbol que ganamos con el equipo de la escuela y las veces que me dolió el amor.

Explicar esos sentimientos es como tratar de explicar qué es el amor. Nadie podrá decir lo mismo porque esto depende de las experiencias personales. El arte también es una experiencia personal. Si me preguntan qué es el amor, tampoco sabré lo que es, pero sí lo que he sentido.

Vasili Kandinsky fue un artista figurativo al inicio de su carrera pero poco a poco fue dejando las figuras para convertirse en el precursor del arte abstracto. La importancia que él le daba a la música en su vida y su obra fue fundamental para el arte abstracto. Decía: “el color es el teclado, los ojos las armonías, el alma el piano con muchas cuerdas. El artista es la mano que toca, tocando una u otra nota, causando vibraciones en el alma”. Si en una canción nunca nos preguntábamos por qué el compositor usó determinadas notas, ni qué quiso decir con ellas, es real que la música provoca, o evoca sensaciones sin necesidad de una explicación por parte del autor. Kandinsky aspiraba a lo mismo con sus pinturas: provocar o evocar sensaciones sin dar una explicación.

Esta tarde, parado frente al cuadro del artista ruso lo entendí con claridad: el arte evoca, por ende la vida y él no pueden ir separados. Es decir, aunque no nos demos cuenta, de alguna u otra forma el arte está inmiscuido en nuestra vida, incluso en pequeños detalles que parecieran pasar desapercibidos.

Hoy en Madrid entendí que el arte no es para evadir la realidad, sino para que ésta no nos evada, o dicho de otra forma: para no olvidar.







 

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